Anacaona, la defensora del pueblo taíno
junio 29, 2016 | Por - Bethania Ortega

AnacaonaLa historia de esta valiente mujer ha sido tan mitificada como las leyendas griegas, al ser una de las principales figuras de la sociedad taína en el momento en que se da el encuentro entre culturas a la llegada de los españoles.

La mayoría de los textos históricos resaltan el atractivo físico de la que llego a ocupar el puesto de cacique en Jaragua, uno de los cinco cacicazgos en los que estaba dividida la isla, así como también se destaca la inteligencia y agilidad mental con la que se manejaba.

Los vínculos familiares de Anacaona la convertían en una de las figuras líderes  de la sociedad taina, pues su hermano era el cacique de Jaragua Bohechío, a quien sucedió tras su muerte, y su esposo fue el Cacique del Cibao Caonabo con quien procreó a Higuemota.

Con buena receptividad acepto Anacaona la llegada de los extranjeros a sus tierras y hasta llego a sentir cierta admiración por los conocimientos que se hacían evidentes en estos al resolver sus dificultades cotidianas.

Sin embargo, esa primera impresión se fue al suelo tan pronto como empezaron los abusos de estos contra los nativos, especialmente contra las mujeres a quienes maltrataban y violaban sin reparos.

San-Juan-de-la-Maguana-26Fue entonces cuando convenció a su esposo Caonabo para exterminar a los invasores e inicio la lucha para defender los derechos de su gente.

Más esto de poco sirvió, pues cuando los españoles se dieron cuenta de sus peligrosas intenciones le tendieron una emboscada encabezada por el gobernador Nicolás de Ovando, quien anunció una visita pacífica a la mandataria taína. Los españoles aprovecharon la ocasión para prenderle fuego a toda la aldea. Muy pocos aborígenes lograron sobrevivir la mencionada tragedia.

El gobernador se obsesionó con la cacique considerandola como una amenaza y ordenó a una exhaustiva búsqueda por toda la región. Fue condenada a morir en la horca en medio de una plaza pública.

A pesar de no haber hecho más que tratar de defender a su gente de los terribles abusos de los españoles y tratar de llegar a un acuerdo pacifico con estos, de igual forma Anacaona fue considerada como una amenaza y por esto fue condenada a morir en la horca en medio de una plaza pública.

Por su valentía y gran corazón en defender a su gente de los terribles abusos de los españoles y tratar de llegar a un acuerdo pacifico con estos, esta mujer ha quedado inmortalizada en la historia nacional.


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