Consejos de Familia: Aprende a Comunicarte con tus Hijos

En los primeros años de vida de los hijos, llevar una relación es bastante fácil; ellos dejan saber lo que necesitan, los padres les orientan, les corrigen y ellos muestran inconformidad o asimilan lo que se les dice.
Sin embargo, cuando dejan de ser bebés, la relación y las demandas son distintas; de pronto los padres se dan cuenta de que su hijo es un ser humano completamente distinto a ellos, con carácter y necesidadesdiferentes a las de cuando era un pequeñín; sus ideas no siempre concuerdan y la distancia puede convertirse en un obstáculo para la relación.
Es importante que los padres tengan muy presente que tanto los niños como los adolescentes están atravesando una etapa distinta a la adultez, por lo que sus temas de conversación y problemas serán muy diferentes a los suyos, pero no por esto debe hacerlos sentir que sus asuntos no valen o son mínimos.
Evite restar importancia a sus problemas y decir expresiones como “No te preocupes que mañana vuelven a ser amigas”; en lugar de esto, hágale saber que le interesa lo que le está contando y démele una respuesta menos ambigua como “Tal vez debas llamarla y aclarar las cosas”.
Explíquele por qué le niega un permiso o alguna cosa que le pida, evite decirle “no lo vas a hacer porque yo lo digo”, dele razones que pueda entender y, aunque en el momento parezca no comprenderlo, resulta más efectivo a largo plazo.
No le digas qué sentir. Cuando usamos expresiones como “deberías estar feliz porque la fiesta salió muy bien”, los estamos limitando; déjalo que se exprese, que sienta la confianza de decir lo que siente frente a ti.
Respeta su privacidad; necesitas saber dónde está y las compañías con que anda, pero no debe ser esto una excusa para interferir en su vida. En lugar de eso, planteale reglas claras que deban ser cumplidas, pero no olvides respetar su espacio.
No reaccione de manera exagerada; cuando su hijo tenga la confianza de contarle algo de algún amigo o personal, trate de no alarmarse, mantenga el control de sus emociones y aproveche la ocasión para conocer la manera de reaccionar de su hijo. Pregúntele qué piensa sobre el hecho que le acaba de contar y qué hizo.
No hay una fórmula perfecta para lograr mejorar la comunicación con sus hijos; sin embargo, recae en los padres la responsabilidad de crear esos lazos y la confianza desde sus primeros años. Sin dudas, será una inversión muy beneficiosa para la familia.
Si deseas conocer algunos consejos para preparar a la familia para la llegada de un segundo hijo, te invitamos a ingresar al siguiente enlace aquí.
¿Cómo Hablar con tus Hijos sobre el Sexo?
¿Cómo Hablar con tus Hijos sobre la Muerte?
Hablar con tu hijo sobre la muerte nunca es fácil, pero ser claro, sereno y honesto le ayuda a sentirse más seguro y menos confundido. Al igual que las conversaciones sobre otros temas importantes, esto funciona mejor como un diálogo continuo en lugar de una charla única.
Utiliza un lenguaje sencillo y directo, especialmente con los niños más pequeños. Adapta la explicación a su edad. Los niños pequeños necesitan explicaciones breves y concretas, y es posible que hagan las mismas preguntas repetidamente. Los niños en edad escolar a menudo desean más detalles sobre el «cómo» y el «por qué». Los adolescentes pueden asimilar ideas más abstractas y tal vez quieran debatir sobre el sentido de la vida, las creencias o la justicia.
Permite que expresen sus sentimientos, sean cuales sean. Algunos niños lloran, otros guardan silencio y otros parecen no verse afectados al principio. Todas esas reacciones son normales. Hazles saber que está bien sentirse triste, confundido, enojado o incluso no sentir gran cosa.
Sé honesto con tus propias emociones. Está bien que te vean triste; esto demuestra que el duelo es una respuesta natural ante la pérdida. Simplemente intenta mantenerte lo suficientemente sereno como para que ellos sigan sintiéndose seguros.
Responde a sus preguntas con sinceridad. Si te hacen una pregunta difícil, no la evadas.
Ofrece tranquilidad y rutinas. La pérdida puede hacer que los niños se sientan inseguros. Mantener las rutinas habituales como escuela y hora de dormir, ayuda a restablecer una sensación de estabilidad.
Comparte tus creencias. Ya sean religiosas o no, comparte la perspectiva de tu familia de una manera que invite a la curiosidad en lugar de cerrarle la puerta.
Deja la puerta abierta. Es posible que regresen días o semanas después con nuevas preguntas. Eso es normal; prepárate para retomar la conversación.