Pintar tu Casa

¿Quieres pintar tu casa y has decidido hacerlo tú mismo? No es una mala idea; de hecho, es una práctica muy común, sobre todo si te quieres ahorrar algo de dinero en mano de obra. Eso sí, hay ciertas consideraciones que debes tomar antes de poner manos a la obra, pues pintar paredes no es tan sencillo como parece. A continuación te ofrecemos algunos consejos.

¿Qué necesitas? Lo primero es escoger una pintura que sea adecuada para el lugar donde vas a pintar; recuerda que los exteriores requieren de un tipo de pintura diferente al interior de tu casa, para el que puedes escoger entre pintura gloss o semi-gloss.

Cuando se trata de materiales, los rodillos son los mejores para áreas grandes como paredes o techos. Aunque también hay rodillos más pequeños para otras áreas, estos no sustituyen del todo las brochas, ya que estas brindan más precisión.

Antes de pintar: Antes de comenzar a pintar, es importante que las paredes estén limpias y secas para que la pintura se adhiera bien a la superficie y también se seque más rápido. Entonces, asegúrate de que en tus paredes no haya rastros de polvo o grasa, por ejemplo.

También, si la pintura vieja de tu pared se ve levantada o floja, toma una espátula o un cepillo de alambre y elimina todo el exceso de esa pintura hasta que la pared quede lisa. Y si hay hoyos, puedes rellenarlos con cemento blanco o masilla, para asegurar que la superficie esté impecable antes de comenzar.

Manos a la obra: Ya que tienes todo lo que necesitas para pintar y tus paredes están preparadas para recibir la pintura, es momento de poner manos a la obra. Comienza por los bordes de las paredes, es decir, cerca del techo y también del suelo, pues estas son las áreas que requieren de más atención. También alrededor de los zócalos y en las esquinas de las paredes es importante pintar con cuidado.

Luego, continúa con el centro, siempre tratando de pintar uniformemente y de seguir moviendo el rodillo mientras la pintura esté húmeda, es decir, que no pintes, te vayas a hablar por teléfono y luego regreses, porque esto podría arruinar todo el trabajo. Mejor termina una pared completa y luego toma un receso. Otro consejo importante es que se recomienda esperar al menos 3 horas para dar una segunda mano a tus paredes.


¿Necesita un Pintor?

Contratar a un pintor puede resultar una experiencia excelente o convertirse en una frustrante dependiendo de cómo realice la selección. Te damos unos pasos prácticos que pueden ayudarte a distinguir a los profesionales de aquellas personas que simplemente dicen saber pintar.

Comience verificando su experiencia real y su especialización. Pintar una sola habitación es muy diferente a realizar trabajos en exteriores. Pregunte cuántos proyectos similares han realizado y con qué frecuencia reciente. Un buen pintor debería ser capaz de explicarle detalladamente el trabajo de preparación y no solo la aplicación de la etapa final.

Solicite siempre un presupuesto detallado por escrito. Este debe desglosar los siguientes puntos: trabajo de preparación, número de capas de pintura, marca y acabado de la pintura y tiempo de ejecución. Si un presupuesto resulta vago o es significativamente más económico que los demás, a menudo es señal de que se harán recortes en la calidad o en los procedimientos.

Solicite referencias recientes y fotografías de trabajos terminados. Si es posible, acérquese a ver en persona algún proyecto ya finalizado o pregunte a un cliente anterior qué tal se ha conservado el trabajo de pintura al cabo de un año. Esto es especialmente importante en zonas de clima cálido y húmedo.

Preste atención a la comunicación y al profesionalismo desde las etapas iniciales. Si llegan tarde a las citas, dan respuestas vagas o se muestran demasiado insistentes con el pago de anticipos, es muy probable que esa actitud no mejore una vez que comience el trabajo.

Hablando de anticipos. Evite pagar grandes sumas de dinero por adelantado. Una estructura de pago habitual suele ser la siguiente: un anticipo inicial reducido (entre el 10 % y el 30 %), un pago intermedio (para trabajos de mayor envergadura) y el pago final (una vez realizada la inspección de conformidad del trabajo terminado).

Aclare todo lo referente a la pintura. Algunos contratistas diluyen la pintura con agua o utilizan productos de menor calidad. Exija el uso de marcas específicas y conserve los botes de pintura sobrantes para realizar retoques futuros.

Confíe en su instinto. Un buen pintor se caracterizará por explicar su proceso de trabajo con total claridad, señalarle cualquier problema potencial como humedades o grietas y no presionarle para que tome una decisión prematura.


Proteja sus Latas de Pintura

Almacenar la pintura adecuadamente es fundamental para evitar que se seque o se vuelva inservible.

Mantenga el envase sellado. Asegúrese de que la tapa esté bien cerrada. En el caso de las latas metálicas, coloque una capa de plástico transparente sobre la abertura antes de cerrarla para garantizar un sellado hermético.

Almacene en un lugar fresco y seco. Temperatura ideal: entre 10 y 29 °C (50 y 85 °F). Evite las temperaturas bajo cero; la pintura de látex (a base de agua) puede arruinarse si se congela. Las pinturas a base de aceite son más resistentes al frío, pero el calor extremo puede hacer que la lata se abombe o que la pintura se separe.

Evite la luz solar directa La luz del sol puede calentar la lata. Guarde las latas en una zona sombreada, como un sótano, un garaje o un armario de almacenamiento.

No la deje directamente en el suelo. Coloque las latas de pintura sobre una estantería o un palé, y no directamente sobre un suelo de hormigón, ya que la humedad puede oxidar la lata y arruinar la pintura.

Etiquete con claridad. Anote el color y la fecha de compra.

Revise ocasionalmente. La pintura de látex a veces puede separarse; removerla antes de usarla puede devolverle su estado original.