Mitos del Sexo durante el Embarazo
septiembre 7, 2016 | Por - María Mercedes Santos

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Seguramente habrás escuchado muchos mitos a la hora de estar embarazada y tener relaciones sexuales con tu pareja, recomendaciones populares sobre cosas que no se deben hacer cuando no existía forma científica de determinar por qué pasaban ciertas cosas.

Según el jefe de Servicios Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario La Paz Madrid Luis Bartha, no todas las muejeres siguen manteniendo relaciones sexuales con su pareja cuando estas quedan embarazada. Unas influidas por los cambios hormonales y otras por miedo a causarle algún daño al bebé. Pero se debe olvidar esos prejuicios ya que no se le hace ningún daño al bebé, ni al hacer el amor con tu pareja puede provocar un aborto ni contracciones de parto.

“No existen estudios científicos que demuestren que mantener relaciones sexuales durante el embarazo perjudique o beneficie la salud de la mujer y el bebé”, sostiene el Dr. Bartha. Lo que esta demostrado es que mientras mayor sea el bienestar en todo tipo de 160mbitos de vida de una embarazada mejor salud. O sea, que si no existe ninguna prescripción médica que indique lo contrario, buscar el placer sexual contribuye al bienestar de la pareja, y especialmente, al de la embarazada y esto si que es positivamente en su salud.

El doctor Bertha dice: “Estarás más relajada, se concentrará mejor psicológicamente, la relación de pareja irá mejor y, si todo el entorno esta bien la mujer se sentirá mucho mejor”. Por eso, aquí les dejo unos consejitos del Dr. Bertha que pueden despejar dudas, acabar con muchos mitos y hacer que el hombre y la mujer se sientan mejor, para que todo vaya bien en una de las etapas más importantes y felices de una pareja como son los nueve meses de embarazo mientras se espera la llegada del hijo.

1. Hacer el amor en las últimas semanas de gestación adelanta el parto: El doctor Bartha asegura que no está demostrado. «Aunque el semen contiene prostaglandinas que teóricamente podrían madurar el cuello del útero y facilitar el parto, la cantidad de estas sustancias presentes en el contenido de la eyaculación son muy pequeñas. Además, el proceso de desencadenamiento del parto es mucho más complejo y no parece que pueda verse afectado por esta causa».

2. No se deben tener relaciones sexuales durante el primer y último trimestre de embarazo: «No —dice Bartha—. Sólo se debe dejar de tener relaciones sexuales cuando exista alguna patología que por prudencia así lo aconseje: amenaza de aborto, amenaza de parto prematuro, placenta previa sangrante en la segunda mitad de la gestación o la rotura prematura de las membranas, en general si hay un sangrado de origen genital, entre otros».

3. Conviene utilizar preservativo: No es necesario a no ser que exista algún riesgo de transmisión de una enfermedad sexual infecciosa.

4. Disminuye el deseo sexual a medida que avanza el embarazo: Clásicamente se decía que el deseo sexual disminuía en el primer trimestre de gestación debido, sobre todo, a las modificaciones hormonales y a los síntomas neurovegetativos propios de esa etapa de la gestación (nauseas, vómitos, etc), aumentaba en el segundo trimestre (los síntomas se hacen menos frecuentes y además la mujer puede tener una relación sexual sin el miedo a quedar embarazada porque ya lo está), y finalmente volvía a disminuir en el tercer trimestre de la gestación ya por el propio estado del embarazo avanzado. Esto no ha podido demostrarse realmente y los estudios recientes indican una pérdida o disminución del deseo sexual de forma progresiva a lo largo de todo el embarazo. El origen de esta disminución de la líbido es incierto aunque probablemente tenga un influjo hormonal importante.

Lo que sí está demostrado es que el apetito sexual disminuye durante el postparto y durante el primer año después del nacimiento del niño. «Se tarda unos meses en volver al estado de antes del embarazo», explica el doctor Bartha. También las mujeres que han tenido un parto natural con episotomía suelen tener cierto miedo a iniciar las relaciones.

5. Hay que evitar gestos, caricias… más fogosos: «No está el mundo para evitar gestos, caricias y señales de amor, ni siquiera los más fogosos ni durante la gestación —aconseja el doctor—, a excepción de aquellos casos en los que haya patología que requiera por prudencia un cese o disminución de la actividad sexual. En estos casos se recomienda, sobre todo, que si se practican relaciones con penetración el impacto sobre el cuello del útero no sea especialmente violento. En cualquier caso y a tenor de esto, téngase siempre en cuenta que la sexualidad es algo más que el coito y que se puede tener una vida sexual plena sin tener que recurrir a la penetración cuando esta esté contraindicada».


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