Erigido sobre en un estratégico punto de la ciudad, se mantiene intacta el Alcazar de Diego Colón o como es también llamado “Palacio Virreinal de Don Diego Colón”. Un magno edificio, digno de la nobleza y grandes autoridades de la isla en los tiempos en que fue construido.
La misma fue concedida por el rey Fernando el Católico a don Diego Colón, hijo de Cristobal Colón, considerado descubridor de América. Al arribar a la isla para el año 1509 en calidad de gobernador .
No obstante Diego tuvo que esperar hasta 1514 para ver finalizada la que sería su morada. En el punto donde se localiza se podía observar todo el rio Ozama que para ese entonces tenía la altura de las murallas que dividen en la actualidad la Avenida Francisco Alberto Camaaño (El Puerto) con los edificios coloniales.
El diseño del mismo es de un estilo gótico mudéjar, aunque a simple vista su fachada parezca una caja rectangular.
En sus origenes era una mansion de 55 habitaciones de las cuales solo se conservan 22, siendo la primera residencia con estas caracteristicas en la isla, también la única que se reconoce como morada de la familia Colón, tres generaciones de la misma la habitaron.
Durante largos años el edficio estuvo abandonado, se planeó aprovechar la estructura para hacer una carcel pública y sirvió como lugar para encerrar animales.
No fue hasta el año 1870 cuando fue declarado Monumento Nacional, pero no fue hasta 1955 cuando se remodeló para quedar como hoy día se le ve. Luego de su reconstrucción fue ambientado con piezas traídas del interior palacios españoles de la misma época. Esto ayudó a que pudiera convertirse en el museo que actualmente es, el cual recrea lo más fielmente posible la manera en que vivía la Familia Colón en la gran mansión. Probablemente por esta razón actualmente es el museo más visitado de la República Dominicana.